Marchamos desde Neptuno al congreso

1211044 de noviembre de 2012. La Solfónica se reunió en la Plaza de España, el 27 de octubre a las cinco y media de la tarde. Por pura casualidad a los pies de don Quijote y Sancho.

Gente llegada en autobuses desde diversas ciudades se congregó  en la plaza y cantamos tres piezas para calentar la voz. Todos juntos iniciamos la marcha Gran Vía arriba, flanqueados en todo momento por policías a pie y en furgonetas, el helicóptero arriba … lo que es una recepción por todo lo alto. Tras algo más de dos horas nos agrupamos de nuevo bajo nuestra pancarta en Neptuno. El ambiente fue pacífico y emotivo: se coreaban consignas en una noche de frío. La Solfónica (fuimos unos 50) se situó al inicio de la Carrera de San Jerónimo, entre el Hotel Palace y el Museo Thyssen.

Dos tipos hablaban a nuestro lado:

O yo me engaño, o ha de ser esta la más famosa aventura que se haya visto, porque aquellos bultos negros que allí aparecen han de ser sin duda algunos encantadores que llevan hurtada alguna princesa en el coche de las luces azules.

Esto será peor que los molinos, – respondía el más bajito – Mire bien que aquello son gente de armas. Mire bien lo que hace, no sea que el diablo le engañe.

Ya te he dicho que sabes poco de achaque de aventuras. Si tienes miedo, quítate de ahí y ponte en oración. Lo que digo es verdad y ahora lo verás.

Diciendo esto, el más enjuto se adelantó y dijo en alta voz:

Gente endiablada y descomunal, dejad luego al punto las altas princesas que en esos coches lleváis forzadas, si no, aparejaos a recibir justo castigo por vuestras malas artes.

Señor, no somos endiablados ni descomunales. Servimos al que nos paga, y no sabemos de ninguna forzada princesa.

Para conmigo no hay palabras blandas que ya os conozco, fementida canalla. Os envía el Mago Frestón que robó todos mis libros, mis dineros y hasta la cartilla del barbero y del médico. Pero aunque enviara al mismo gigante Fierabrás de poco han de valer sus engaños contra la bondad de mi espada.

Diciendo esto enarboló una pancarta en la que se leía: “A NUEVO PROGRAMA, NUEVAS ELECCIONES. 15 M de El Toboso” y se cuadró dispuesto a resistir la acometida. Antes de que los encantadores llegaran blandiendo sus porras conseguimos arrancarle de mitad de la calle y esconderle entre los tenores. Al regordete le pusimos con los bajos y la Solfónica empezó a cantar con especial entusiasmo:

Habrá un día en que todos,
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad
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