Hay ruiseñores que cantan

crepusculo01Cantando estas palabras terminamos el último acto de la ópera “El crepúsculo del ladrillo”, recién estrenada en La Tabacalera el pasado domingo. Unas palabras que hemos tomado de unos versos de Miguel Hernández:

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

Miguel, el poeta, el miliciano, nos hace fijarnos en un suceso minúsculo y bello: en medio de la barbarie, en las trincheras, sobre la culata de un fusil hay ruiseñores que cantan. Y esa imagen es nuestra fuerza y la razón de nuestra esperanza: la búsqueda de lo que es bueno y bello nos permite reconocernos como seres humanos, por encima de la tosquedad enfurecida, turbia y violenta de los injustos y ambiciosos.

Queremos cantar como los ruiseñores de los que habla Miguel, cantar sobre el fragor de su mezquina salmodia, sobre su palabrería financiera y sobre su indiferencia moral para afirmar que otro mundo es posible. Sí, se puede.

La lucha puede ser larga pero, tarde o temprano, las fuerzas negativas y retrógradas serán derrotadas. Desde este irreprimible optimismo ético, retomando las palabras de Miguel Hernández cantamos:

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.
Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
andaluces de relámpagos
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de lágrimas.
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
de hambre, sudor y el hacha,

yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.
Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.

Cantando espero a la muerte
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
en medio de las batallas.
En medio de las batallas
hay ruiseñores que cantan.

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4 pensamientos en “Hay ruiseñores que cantan

  1. !!!!GRACIAS!!! MUY EMOCIONANTE….sentí como nunca que todos somos uno en esta lucha contra la estafa,que no es CRISIS es un latrocinio protagonizado por “los ricos” contra la gente trabajadora y que se busca la vida por si misma…….Mucho ánimo!!!! me encantaría colaborar con vosotros. Soy Blanca. Un abrazo solidario.

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