La Institución Libre de Enseñanza

Institución Libre de EnseñanzaFrancisco Giner de los Ríos, enseñaba Filosofía del Derecho y Derecho Internacional en la Universidad de Madrid y asistía regularmente a las tertulias  del Círculo Filosófico de la calle Cañizares, donde se debatían las tesis panteístas de Karl Krause. Su carácter profundamente crítico y sus modos de enseñar convirtieron a Giner en una de las figuras de referencia del Madrid universitario. Se enfrentó abiertamente a las ordenanzas del Marqués de Orovio, que atentaban contra la libertad de cátedra.

Manuel de Orovio, aristócrata, fue ministro de Fomento en sendos gobiernos de Narváez, al servicio de la corona de Alfonso XII y de la regente Isabel II. Al más puro estilo Wert, se enfrentó con el estamento académico progresista y prohibió cualquier enseñanza contraria a la fe católica, a la monarquía o al sistema político vigente, expulsando de sus cátedras a dos profesores de la universidad de Santiago de Compostela. Posteriormente, cuando era ministro de Fomento en el gabinete de Cánovas, volvió a enfrentarse con el profesorado universitario: como consecuencia del apoyo a los dos profesores represaliados, fueron expulsados de sus cátedras, encarcelados o desterrados Giner de los Ríos, Salmerón, Azcárate, Calderón y Figuerola.

Giner fué detenido y trasladado al castillo de Santa Catalina en Cádiz. Durante su confinamiento en Santa Catalina, maduró la idea de fundar una institución educativa que garantizase la libertad de cátedra y de investigación, el racionalismo, el laicismo, el rigor científico e intelectual, el refinamiento estético y la supresión de los exámenes memorísticos. Este fue el comienzo de una de las iniciativas que más han marcado la educación de nuestro país: la Institución Libre de Enseñanza.

Giner soñaba con un país de personas libres, dirigidas por personas libres y con preparación adecuada. Aunque la nómina de personalidades, alumnos y profesores en algún momento relacionados con la ILE o formados directamente en ella sería interminable, basten los nombres de Azaña, Bestéiro, Ortega, Lorca, Dalí, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Buñuel, Unamuno, o Bosch Gimpera , para comprender la trascendencia de esta iniciativa en la historia reciente de España.

Rafael Torres, geógrafo y primer secretario de la Junta Facultativa de la ILE introdujo las excursiones campestres en el sistema pedagógico de la ILE. Formaba parte del “método intuitivo” de la ILE, en el que se valoraba el esfuerzo personal del alumno: “es necesario enseñar al niño lo menos posible; hay que hacer encontrar al niño lo más posible, que sea su propio maestro, que la educación se haga con alegría, que los ejercicios sean numerosos

A través de las excursiones campestres, la sierra de Guadarrama adquirió una dimensión cultural (historia, arte, paisaje) que no había tenido anteriormente, aportando un profundo cambio de actitud ante la naturaleza.

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